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Juan Manuel Bejarano: “Sin las personas y sin equipos no podemos lograr nada”


El gerente de Incerpaz, regional Santa Cruz, ha desarrollado diversos procesos innovadores en cuatro ciudades del país. La empresa tiene 41 años en el mercado


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14/04/2019

La arcilla se ha ganado un lugar destacado en el paisaje urbano del país. Convertida en cerámica, este material de construcción impacta por sus colores cálidos y su diversidad de texturas y formas, atributos que solo se consiguen por medio de tecnología, innovación y controles de calidad. Y un gestor de la conjugación de tales atributos es Juan Manuel Bejarano Morales, gerente general de Incercruz Ltda. (Incerpaz, regional Santa Cruz), a quien entrevistamos durante un desayuno en las elegantes instalaciones del hotel Radisson.

Hasta hace algunos años, el ‘caballo de batalla’ de las fábricas de cerámica era el ladrillo de seis huecos. “Ahora, gracias a nuestras políticas de innovación, nuestra empresa cuenta con 67 productos aglutinados en cinco líneas de producción”, dice Bejarano. Evidentemente, esa variedad se plasma con mayor frecuencia en obras tan diversas como el pavimento (ladrillo Pavic) y las fachadas de edificios emblemáticos.

Juan Manuel explica que los procesos de sus plantas industriales han sido automatizados con equipos de última generación, convirtiendo a la de Santa Cruz en una de las más modernas de Sudamérica. “La planta robotizada nos permite tener mayor productividad, y, al mismo tiempo, un proceso controlado y una calidad estable”, afirma. Todo con eficiencia energética y libre de residuos, lo que garantiza tener una operación limpia y ecológica.



Con la fábrica en las venas

Juan Manuel Bejarano creció junto con el negocio familiar. Él tiene 36 años y su empresa, 41. En sus épocas de colegio, él ya frecuentaba la fábrica y lo recuerda de esta manera: “Mis vacaciones las pasaba en la planta de producción junto a mi padre, haciendo varias cosas y conociendo a los trabajadores. Allí descubrí mi vocación de ingeniero industrial”.

Tras egresar, el joven profesional ingresó a trabajar en la regional de Cochabamba (Incerco) como asistente; luego ascendió a jefe de planta, y años más tarde llegó a ser jefe de producción. Evoca que la planta conservaba personal con mucha experiencia, pero que necesitaba mayor desarrollo profesional. “Luego de capacitarlos, conseguimos los mejores equipos posibles, y esto nos ayudó a lograr un incremento de hasta un 30% en la productividad”, dice.

Luego le ofrecieron la subgerencia de la casa matriz de Incerpaz en la ciudad de La Paz, lo que le permitió ampliar sus competencias en las áreas de gestión, finanzas y recursos humanos. Su tercer destino fue la ciudad de Oruro. “Este ciclo en mi carrera me permitió despertar mi pasión por las ventas”, rememora. Años después, le plantearon venirse a la regional de Santa Cruz, Incercruz, con los objetivos de impulsar la planta robotizada y desarrollar el área comercial.



Habiendo cultivado sus habilidades gerenciales en cuatro ciudades importantes del país, el ejecutivo destaca la importancia de trabajar con las personas. “Sin las personas y sin equipos no podemos lograr nada”, afirma. Luego aclara que no se puede aplicar una misma estrategia de gestión humana a grupos diferentes. “Cada ciudad tiene su propia cultura, por muy parecidos que seamos; la motivación de un trabajador varía de una ciudad a otra”.

El grupo Incerpaz tiene plantas en cinco departamentos y presencia comercial en todo el país. Cuenta también con operaciones en Perú, Chile, Argentina y Brasil. Solo en Bolivia genera más de 1.500 empleos directos. Si bien los productos cerámicos siguen siendo el pilar principal, el grupo ha diversificado sus inversiones en otros sectores, como la hotelería, la minería, la construcción y los negocios inmobiliarios.

Perspectivas de futuro

El gerente Bejarano sostiene que nuestro país tiene la gran necesidad de desarrollar nuevos emprendimientos que generen valor y fuentes de empleo. Echa de menos, sin embargo, políticas públicas y privadas de incentivos a favor del pequeño empresario. “El emprendedor se siente solo en la etapa inicial, que es justamente donde suele fracasar. Aquí se los debe apoyar para acortar tiempos e ir cosechando éxitos que impulsen el crecimiento”, recomienda.

Reconoce que el escenario futuro se perfila un poco más sombrío que de costumbre, pero que no hay que dejar que una crisis obstruya la visión objetiva e impida tomar las decisiones correctas.



Tras 15 años de bonanza, puede resultar difícil cambiar de chip. Sugiere enfocarse en factores de productividad, austeridad y adaptabilidad para enfrentar el nuevo ciclo. Según su criterio, la estrategia a implementar se resume en estas tres acciones: 1) Modificar la cultura empresarial para ir adaptándola gradualmente al nuevo escenario. 2) Mejorar la productividad, que es un factor de éxito que mantendrá viva a la empresa. 3) Tomar decisiones rápidas para poder cosechar las oportunidades. Remarcó que “es en tiempos de crisis cuando aflora la creatividad”.

PERFIL

Estudió en el Colegio San Calixto. Es ingeniero industrial (Universidad del Valle) y tiene varias maestrías. Es casado; tiene dos hijos y uno en camino. La mayor nació en Cochabamba, el segundo en La Paz y el tercero nacerá en Santa Cruz. Trabaja desde hace cuatro años en Santa Cruz. Disfruta de los viajes con la familia. Le apasiona el cine. Su lectura ahora se enfoca en temas de neuromarketing, persuasión y negociación; último libro: Principios, de Ray Dalio.

Entrevista. Rivero y Bejarano dialogaron en el hotel Radisson


 




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