ESCENAS

Hallazgos ubican a Tiwanaku en el Titicaca antes que a los incas


El arrecife Khoa, en el lago, fue el centro ceremonial de este pueblo. Las piezas confirman la existencia en esta sociedad de una religión cuya deidad es el puma


Las etapas de expedición sirvieron para rescatar de las profundidades piezas de cerámica, hueso y oro
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03/04/2019

El estudio Ofrendas rituales bajo el agua en la isla del Sol y la formación del estado Tiwanaku, publicado en la revista de la Academia de Ciencias de Estados Unidos (PNAS, por sus siglas en inglés) da cuenta de que los tiwanakotas fueron los primeros en realizar dádivas a sus dioses en el lago Titicaca, concretamente en el arrecife de Khoa, cercano a la isla del Sol. Su presencia religiosa antecede en por lo menos 500 años al imperio Inca.

La investigación la realizó un equipo encabezado por Christophe Delaere, investigador del Centro de Arqueología Marítima de la Universidad de Oxford y de la Universidad Libre de Bruselas. Incluyó una expedición submarina que inició en 2013, luego de que los investigadores conocieran antecedentes de distintos hallazgos desde 1977, a cargo de buzos japoneses aficionados que descubrieron el arrecife.

El puma como deidad



Del arrecife pudieron recogerse fragmentos de 13 quemadores de incienso, cuya característica principal es la figura felina, que era el dios venerado en Tiwanaku. Además, se encontraron 10 adornos, un pectoral e innumerables hojas perforadas, todos de oro, enumeran los autores en la publicación.

También se describen huesos bien conservados de camélidos jóvenes, que fueron parte de las ofrendas en el lugar. Así como 19 piezas metálicas zoomorfas, que corresponden a pumas y figuras miniatura en conchas, lo que confirma el intercambio comercial con pueblos de la costa ecuatorial, describe el artículo.

El conjunto de partes recogidas en Khoa confirman la existencia de una religión anterior a los incas. El estudio científico dio como resultado una antigüedad mayor a los 500 años a los hallazgos de Tiwanaku, sobre los del imperio Inca. En el lugar también se recogieron vestigios incaicos, lo que se apoya en el reconocimiento del lago como lugar de peregrinación incaico, de ofertorio y sacrificios, concluye el documento.