SALUD

¿Por qué nos palpita el párpado y cuándo debemos acudir al médico?


Estos espasmos o temblores no son suficientemente fuertes para llegar a cerrar de manera involuntaria el párpado


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01/08/2019

Es probable que le haya pasado más de una vez. De repente uno de sus párpados comienza a tener pequeños y molestos espasmos, completamente involuntarios, que suelen durar varios segundos o incluso más. Si conoce estos síntomas quiere decir que en algún momento ha tenido mioquimias, o aleteo palpebral.

Esta afección suele darse en ambos párpados aunque es más frecuente que se produzcan en la zona inferior del ojo, y que normalmente solo afecta a uno de ellos. Pero, ¿qué los provoca?

En la gran mayoría de los casos son un síntoma de algo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera una "epidemia global": el estrés. Suelen aparecer en situaciones de tensión, ansiedad, cansancio y falta de sueño. El músculo ocular es muy activo y por ello muy sensible al agotamiento o el estrés.



Hay que tener en cuenta que este músculo se mantiene funcionando prácticamente todo el tiempo que una persona permanece despierta.

Especialistas indican que los humanos parpadeamos una media de 10 veces por minuto (unas 9.600 veces por día, si dormimos ocho horas) y es muy difícil evitarlo. Si estamos cansados, con falta de sueño lo que incrementa el tiempo que estamos con los ojos abiertos, o sufrimos estrés, una de las manifestaciones que puede observarse son las mioquimias palpebrales intermitentes.

Cuándo acudir al médico

A veces, estas contracciones duran solo unos días, pero en ocasiones pueden prolongarse durante algunas semanas. Es en esos casos es cuando conviene plantearse acudir al médico.

"Si persisten, sobre todo por la noche cuando estamos dormidos y se supone que el músculo está relajado, o si la mioquimia afecta no solo a la zona del párpado sino que se observa en otros puntos de la cara hay que ir al médico.



El tratamiento que recomiendan casi todos los expertos pasa por descansar adecuadamente, evitar las tensiones y el estrés así como los estimulantes o la cafeína, y favorecer el descanso ocular: alejarse de las pantallas, ya sea de ordenadores, móviles o televisiones, o al menos hacer descansos cada hora; evitar la sequedad ocular, aparcar las lentillas en favor de las gafas y usar luz indirecta. / El País



 




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