7º DÍA

¿Qué pasa en la sociedad que la violencia sigue y crece?


La pregunta fue elevada a personajes de la sociedad, cuyo análisis intenta dar luces sobre un drama que, a golpes o con armas, arrebata la vida a mujeres


Un policía, en el Plan 3.000, ocupa sus días para atender a mujeres que llegan para denunciar la violencia que sufren en sus domicilios
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10/03/2019

La violencia empezó el 2019 golpeando al país y mostrando su peor cara, atacando a mujeres y aumentando así los índices de feminicidios en Bolivia. El primer día del año ya había tres denuncias mortales. La Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) reveló que una de las víctimas perdió la vida producto de 25 puñaladas que le propinó su pareja. El hecho de sangre se registró en el municipio paceño de Achocalla y las otras dos muertes ocurrieron en Santa Cruz y en Cobija (Pando).

Esas primeras malas noticias se sumaban a lo que ocurrió en 2018, cuando se anotaron más de 90 muertes de mujeres y era a la vez la antesala de lo que ocurriría semanas después del nuevo año. Durante los dos primeros meses de este 2019, reportes de prensa dan cuenta que por lo menos 19 feminicidios enlutaron a las familias del país, y muchos de ellos, ocurrieron de una manera brutal. Por citar un solo ejemplo, en enero, Miguel Arancibia golpeó salvajemente con objetos contundentes a su esposa, Magdalena Flores, en su domicilio.

La víctima no sobrevivió a la agresión. El hombre fue condenado a 30 años de cárcel. Ante un problema que tiene difícil solución, EL DEBER lanzó una pregunta: ¿Qué está pasando en la sociedad que la violencia contra la mujer no solo que no para, sino que cada vez va en aumento? Varios analistas que tienen conocimiento sobre este tema dieron sus respuestas con las que hicieron una radiografía de la problemática que permita encontrar soluciones a mediano y largo plazo.



Rafael Aramayo, un estudioso sobre la realidad de los municipios de Bolivia y director de AR-LAT, que es una agrupación de carácter privado que tiene como principal actividad el diseño instrumental para apoyar la planificación del desarrollo económico, análisis, previsiones y acceso al conocimiento de las realidades locales, sostiene que el incremento notable en el consumo de alcohol en determinados eventos y el inicio cada vez a menor edad, podría ser uno de los factores principales que desatan reacciones de violencia.

“El alcohol constituye un elemento desencadenante de una acumulación de frustraciones, respecto a las expectativas personales que cada persona forma y que siente o considera completamente insatisfechas. Esta situación conduce a que encuentre en los seres cercanos y más dé- biles, ya no un desahogo, sino una ventana de escape de esa realidad que le atormenta”, sostiene. Estas frustraciones, indica Aramayo, tienen que ver con el posicionamiento social o económico logrado en la vida, versus unas expectativas no alcanzadas y que muchas veces son traumas acumulados generalmente por el abandono de los padres, que hace sentir a cada persona como un ser indeseado o al menos de escasa importancia. Esto, argumenta, golpea su propia estima y sus expectativas, principalmente en lo que el concepto: familia debería significar y constituir en el transcurso de la vida.

“El hecho que exista separa ción de los padres, el divorcio, no debe implicar abandono de los hijos, al menos en edades de infancia y adolescencia. Desde mi punto de vista, entre varias medidas que se debe adoptar, pienso que se debería sancionar el abandono de los hijos”, recomendó.

En la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) ubicada en el Plan 3.000, varias mujeres esperan sentadas a que un policía las atienda, las escuche sobre el drama que cargan en sus espaldas, en sus cuerpos golpeados, en sus pensamientos donde moran los recuerdos de una golpiza, de un maltrato sicológico cuyo autor duerme en la misma casa, en la misma familia. Mientras esperan, ellas leen. Leen los afiches y letreros que están prendidos en las paredes. Uno de ellos hace referencia los tipos de violencia contra la mujer, otro aclara: “Toda atención en la Felcv es de manera gratuita...no a la corrupción...”.



Hay un tercero que invita a las víctimas a tocar las puertas de la casa de acogida y refugio temporal Ana Medina: “Si te encuentras en riesgo y necesitas protección, nuestra casa de acogida tiene las puertas abiertas para ti y tus hijos, de forma gratuita, llámanos a los teléfonos 708 27358 y 798 64997. Las mujeres leen y se cuentan sus dramas, sus historias y entre ella se consuelan, se dan ánimos y esperanzas. Mirian Suárez, directora de la Casa de la Mujer, recuerda que la violencia forma parte de la historia de la humanidad, que cuando se hizo la división sexual del trabajo se le coartó a las mujeres muchas posibilidades y el derecho a participar en las decisiones públicas de la comunidad.

públicas de la comunidad. “Probablemente la violencia hoy se la conoce más porque las mujeres no estamos dispuesta a guardar silencio, ya sabemos que somos seres humanos de derecho.

Si tenemos la sensación de que hay más violencia, lo debemos a que las mujeres conocemos las leyes, sabemos que nadie puede tocar nuestro cuerpo porque eso es un delito. Alguien que agrede o denigra a una mujer está cometiendo un crimen”, enfatiza Suárez, que recuerda que la vida ya no es como antes, cuando muchas mujeres eran obligadas a callar bajo excusa de que el nombre de la familia estaba primero. “Ahora son los derechos los que priman y por los que se están luchando en Bolivia y en el mundo”.

Hasta hace poco, dice Suárez, los feminicidios eran crímenes comunes. “Hoy resulta que el hombre agresor es un criminal y merece pagar con la pena máxima porque nada justifica que quite la vida a otra persona.

Cuando una mujer se rebela nadie le perdona, ni el hermano ni el tío, ni el abuelo ni el padre. No se dan cuenta que si las mujeres avanzamos, ellos también avanzan y se liberan”. Otra de las cosas que están sucediendo, lamenta Suárez, es que cada vez se ven diferentes formas de ejercer violencia.



Cita como ejemplo lo que pasa en las redes sociales, donde se viralizan grabaciones de momentos en que una mujer está siendo golpeada, maltratada... Sobre ese tema, el pasado jueves, la Fiscalía de Santa Cruz informó que investiga de oficio el caso de violación grupal contra una joven mientras se encontraba en estado de inconsciencia y fue filmada. El video, además, fue difundido mediante grupos de WhatsApp y redes sociales por los jóvenes agresores. 

El fiscal departamental de Santa Cruz, Mirael Salguero, informó que se inició de oficio la investigación para dar con la verdad material e his tórica de cómo sucedió este hecho. “Se está ejecutando un plan de investigación, además se realizarán las respectivas pericias a cada una de las imágenes y de esta forma esperamos poder identificar a los partícipes de este hecho reprochable”, explicó. La violación grupal ocurrió, aparentemente, durante un Carnaval, porque los agresores aparecen manchados con tintas de varios colores en las manos, según el video, donde la víctima está en total estado de inconsciencia, lo que fue aprovechado por varios jóvenes para vejarla.

La Fiscalía investiga a varios jóvenes que habrían sido identificados en las últimas horas como supuestos autores. El excomandante de la Policía cruceña, coronel Rolando Fernández, sostiene que Bolivia está ante un problema complejo, ancestral, cultural y patriarcal firme en las raíces masculinas.

“Se necesita un cambio en la cultura, en la educación de las personas y gran parte del problema gira en torno a la familia. Los hijos somos el reflejo de los padres. Donde se ve violencia, seguro que ésta se va a reproducir. Por eso, la solución debe empezar en la casa y después en la escuela, para ir cultivando en los niños valores, principios y respeto a las personas”. Fernández considera que se requieren muchas campañas de prevención contra la violencia, que la sociedad demuestre su repudio inmediato y que las autoridades actúen con justicia ante estas situaciones que lastiman a Bolivia.

El abogado Adhemar Suárez, en un tono de preocupación, dice que es difícil de explicar este maremágnum de violencia que vive la sociedad, un horror que, según él, encadena un mundo en decadencia. “Nadie es capaz de detener a los jinetes impíos del Apocalipsis. La televisión impacta con imágenes demoledoras exponiendo el tendal de víctimas fruto de la sinrazón.

La violencia se ha transformado en un pulpo insaciable cuyos tentáculos están incrustado en muchos hogares”, dice, y pregunta : ¿Dónde está la luz que Diógenes buscaba para huir del espanto? O es que la utopía ha caído derrumbada por la distopía descarnada y cruel? Suárez propone levantarnos como sociedad para defender la vida humana. Ahora o nunca, advierte, y propone que Bolivia asumama el mayor compromiso que Dios nos ha conferido para plantar cara a la violencia.